Yo corro.
Vos corrés.
Él corre.
El alumno completa la tabla.
Aprueba.
Y al otro día escribe 'ayer yo corrí por el parque' sin problema.
La tabla sirvió para la tabla.
No para escribir mejor.
El verbo es la categoría gramatical que más información lleva en una oración: quién hace qué, cuándo, con qué aspecto, con qué modalidad. Es el núcleo del predicado y el centro del sistema gramatical del español.
Y sin embargo, la forma más común de enseñarlo en primaria —la tabla de conjugación memorizada— es una de las que menos transfiere a la escritura y la lectura reales.
Isabel Solé (1992) señala que el conocimiento procedimental de la lengua —usar los tiempos verbales adecuadamente— se desarrolla con práctica en contexto real, no con memorización de paradigmas abstractos. Los alumnos que conjugan bien no lo hacen porque memorizaron la tabla: lo hacen porque leyeron y escribieron mucho.
¿Para qué sirve realmente enseñar los verbos?
Enseñar verbos tiene valor pedagógico cuando ayuda a los alumnos a:
- Usar los tiempos verbales correctamente en sus textos: saber cuándo usar pretérito indefinido y cuándo imperfecto en una narración.
- Identificar quién realiza la acción: cuando hay sujeto implícito, la desinencia verbal da la información.
- Dar cohesión temporal al texto: mantener la consistencia de los tiempos verbales a lo largo de un relato.
- Entender la voz pasiva: 'el libro fue escrito por García Márquez' —quién hace y quién recibe la acción.
La pregunta no es '¿cuántos verbos regulares en -AR existen?' sino '¿por qué este cuento está en pasado y este otro en presente? ¿Qué cambia?'
¿Cómo enseñar los tiempos verbales con sentido?
Los tiempos verbales no son categorías aisladas: son herramientas para situar las acciones en el tiempo y expresar perspectiva sobre ellas. La mejor forma de enseñarlos es dentro de textos narrativos e informativos reales.
Observar en textos: tomar un cuento y preguntar '¿en qué tiempo están los verbos? ¿Por qué?'
Cambiar el tiempo verbal: reescribir un párrafo pasando de pasado a presente. Discutir qué cambia en el efecto.
Detectar inconsistencias: dar un texto con saltos de tiempo verbal sin lógica y pedir que los corrijan.
Escritura con restricción temporal: 'Escribí una anécdota en tiempo pasado' o 'Describí tu barrio en tiempo presente'.
Graham y Hebert (2010) señalan que las actividades de reescritura y transformación de textos —incluyendo el cambio de tiempo verbal— mejoran tanto la comprensión como la escritura.
Un alumno que entiende que el cuento usa imperfecto para describir
e indefinido para las acciones que hacen avanzar la historia
tiene más herramientas para escribir narrativa
que el que conjugó cien verbos en tabla.
Y también comprende mejor lo que lee.
¿Cómo trabajar la concordancia verbal sin hacerla mecánica?
La concordancia entre sujeto y verbo es el error más frecuente en la escritura escolar. Pero corregirlo como error ortográfico no lo resuelve: hay que trabajarlo como significado.
- Detectar en texto propio: señalar dos oraciones del texto del alumno donde la concordancia no es clara y preguntar '¿quién hace esta acción?'
- Comparar con el habla oral: en muchos dialectos, 'los chicos habemos' es perfectamente válido oralmente. La escritura estándar requiere 'los chicos somos'. Explicar la diferencia sin tratar el dialecto como error.
- Uso de 'vos' y 'tú': en Argentina y Uruguay se usa 'vos hablás', en otros países 'tú hablas'. Ambas formas son correctas —depende del contexto. En textos formales se suele usar 'usted'.
Lo más importante
Los verbos y la conjugación se aprenden en contexto de lectura y escritura real.
Las tablas de conjugación memorizada sirven para un propósito muy específico —reconocer paradigmas— pero no transfieren a la escritura.
La enseñanza funcional de los verbos produce textos con mayor coherencia temporal y mayor claridad sobre quién hace qué.
“Un alumno que puede explicar por qué usó pasado en una parte y presente en otra de su cuento sabe más sobre verbos que el que conjugó cien en tabla.”
Entender que los verbos sitúan la acción en el tiempo es el primer paso para usarlos con intención.
Preguntas frecuentes
P:¿Hay que enseñar todos los tiempos verbales en primaria?
R:No. Los tiempos más relevantes para primaria: presente (descripción, estados actuales), pretérito perfecto simple/indefinido (acciones terminadas en el pasado), pretérito imperfecto (descripción en el pasado, acciones habituales), futuro simple. El subjuntivo, el condicional y los tiempos compuestos son más adecuados para secundaria.
P:¿Las tablas de conjugación tienen algún uso?
R:Sí: como herramienta de consulta rápida cuando el alumno tiene dudas sobre una forma específica. Como método de aprendizaje principal, no. La referencia es útil; la memorización sin contexto, mucho menos.
P:¿Cómo trabajo con alumnos que mezclan tiempos verbales en sus narraciones?
R:Primero, señalar el patrón sin nota. Segundo, elegir una oración concreta del texto y preguntar '¿cuándo pasó esto —antes, ahora, o después?' Que el alumno responda guía la elección del tiempo verbal. Tercero, pedir que revise el texto buscando otros casos similares.
P:¿Cómo enseñar la diferencia entre pretérito indefinido e imperfecto?
R:Con narraciones. El imperfecto describe el contexto ('Era de noche, llovía, todo estaba tranquilo') y el indefinido hace avanzar la historia ('De repente, la puerta se abrió'). Analizar un cuento conocido y señalar cuándo usa cada uno es más efectivo que explicar la regla.
P:¿El 'vos' argentino complica el aprendizaje de la conjugación?
R:Para los hablantes de voseo, no: es su forma natural. Para textos formales en contextos donde se espera tuteo, se puede trabajar la alternancia como variante de registro —del mismo modo que se enseña la diferencia entre español informal y formal.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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