TDAH y epilepsia: cómo conviven, qué complica el tratamiento y qué saber

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

4 min de lectura

Tiene epilepsia controlada.

Y ahora el neuropediatra menciona TDAH.

O fue al revés: primero el TDAH,

y hace poco tuvo la primera crisis.

Dos diagnósticos que se cruzan.

Una medicación que puede interferir con la otra.

Y muchas preguntas sin responder en el consultorio.

El TDAH y la epilepsia son más frecuentes juntos de lo que la mayoría de las familias imagina. Estudios epidemiológicos muestran que entre el 20 y el 30% de los niños con epilepsia también tienen TDAH — con mayor prevalencia en epilepsias de inicio en la infancia.

La relación es bidireccional: el cerebro que genera convulsiones también tiene mayor riesgo de dificultades atencionales. Y el cerebro con TDAH tiene una prevalencia levemente mayor de epilepsia que la población general.

El desafío clínico específico: algunos antiepilépticos empeoran la atención, y la prescripción de estimulantes en niños con epilepsia requiere precaución y criterio.

¿Por qué coexisten el TDAH y la epilepsia?

Ambas condiciones tienen base neurobiológica con puntos de solapamiento. Algunas de las causas incluyen:

  • Vulnerabilidad compartida del neurodesarrollo — los circuitos involucrados en la atención y en la epilepsia se desarrollan en ventanas temporales similares.
  • Efectos directos de las crisis en las redes atencionales — especialmente en epilepsias de ausencia (petit mal), que producen interrupciones breves de la atención que pueden confundirse o agregarse al cuadro de TDAH.
  • Efectos de la medicación antiepiléptica — varios antiepilépticos producen efectos cognitivos secundarios que agravan las dificultades atencionales.
  • Factores genéticos compartidos — hay variantes genéticas que aumentan el riesgo de ambas condiciones.

En epilepsia de ausencia, lo que parece distracción puede ser una crisis. El EEG diferencia lo que el ojo no puede ver.

¿Qué antiepilépticos afectan la atención y cuáles no?

Esta es la pregunta clínica más importante para las familias. No todos los antiepilépticos impactan igual la cognición:

  • Antiepilépticos con mayor impacto cognitivo: fenobarbital (el más sedante cognitivamente), fenitoína, topiramato (ralentiza el procesamiento), primidona.
  • Antiepilépticos con perfil cognitivo más neutral: lamotrigina (incluso con efecto positivo en algunos pacientes), levetiracetam (puede producir irritabilidad pero menor impacto en atención), oxcarbazepina.
  • Valproato: perfil intermedio — puede producir lentitud cognitiva a dosis altas.
  • Benzodiazepinas en uso crónico: sedación cognitiva significativa.

Cuando un niño con epilepsia presenta dificultades atencionales después de cambiar de antiepiléptico, la causa puede ser el fármaco y no un TDAH independiente. El neuropediatra evaluará esta posibilidad antes de agregar medicación para el TDAH.

¿Se pueden dar estimulantes a un niño con epilepsia?

Le diagnosticaron TDAH pero el neurólogo no quiso indicar nada hasta hablar con la neuróloga de la epilepsia. ¿Por qué tanto cuidado?

El cuidado es justificado. Los estimulantes — principalmente el metilfenidato — pueden reducir el umbral convulsivo en algunos pacientes, aunque este efecto es poco frecuente y generalmente relevante solo en epilepsias mal controladas.

La evidencia actual muestra que en niños con epilepsia bien controlada (sin crisis en los últimos 6-12 meses con medicación), el metilfenidato puede indicarse con supervisión neurológica estrecha. No está contraindicado de forma absoluta.

En epilepsias mal controladas o con crisis frecuentes, la prioridad es optimizar el control de las crisis antes de agregar medicación para el TDAH.

El cuidado del equipo médico no es burocracia.

Es que dos sistemas neurológicos necesitan comunicarse.

El neuropediatra, el neurólogo y la psicopedagoga

trabajando juntos protegen al niño —

y a la familia — de decisiones aisladas.

¿Qué alternativas hay si los estimulantes no son seguros?

En casos donde los estimulantes están contraindicados o generan preocupación, las alternativas son:

  • Atomoxetina — no tiene evidencia de reducción del umbral convulsivo; está siendo estudiada específicamente en esta población.
  • Guanfacina — no afecta el umbral convulsivo; puede ser una opción válida en perfil hiperactivo-impulsivo.
  • Optimización del antiepiléptico — cambiar a uno con mejor perfil cognitivo (como lamotrigina) puede resolver parte del cuadro atencional sin necesidad de fármaco adicional.

¿Qué necesita el niño con epilepsia y TDAH en el colegio?

Informar al equipo escolar del plan de acción ante crisis — la maestra o docente debe saber qué hacer si ocurre una crisis: cuándo llamar emergencias, cómo proteger al niño, qué NO hacer (no meter nada en la boca, no sujetar con fuerza).

Adaptaciones curriculares por TDAH — las mismas que en TDAH sin epilepsia: tiempo extra, instrucciones escritas, división de tareas.

Registro de episodios de ausencia — si la maestra observa episodios donde el niño «se va» por segundos y vuelve sin recordar lo que pasó, comunicarlo al médico. Puede ser epilepsia de ausencia, no distraición.

Colaboración entre escuela y equipo médico — el certificado médico puede facilitar adaptaciones legales y el trabajo coordinado.

Lo más importante

El TDAH y la epilepsia coexisten en el 20-30% de los niños con epilepsia. Es una comorbilidad frecuente y manejable.

Algunos antiepilépticos empeoran la atención; los estimulantes requieren precaución pero no están contraindicados en epilepsia bien controlada.

El manejo requiere coordinación entre neuropediatra, neurólogo y psicopedagoga — no decisiones aisladas.

Dos diagnósticos neurológicos no se manejan solos. Requieren un equipo que hable entre sí.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.

Preguntas frecuentes

P:¿Las crisis de epilepsia de ausencia se confunden con distractibilidad del TDAH?

R:Frecuentemente sí. Ambas producen interrupciones breves de la atención. La diferencia clave: en la ausencia epiléptica el niño no responde cuando se le llama durante el episodio, puede parpadear o tener microgesticulaciones, y no recuerda lo que pasó en esos segundos. En el TDAH, responde si se le llama con intensidad. El EEG diferencia ambas con precisión.

P:¿El TDAH aumenta el riesgo de epilepsia?

R:Levemente. La prevalencia de epilepsia en la población con TDAH es mayor que en la población general (estimada en 2-3 veces más). Esta relación es bidireccional y tiene base neurobiológica compartida. No significa que el TDAH cause epilepsia, sino que comparten vulnerabilidades cerebrales.

P:¿Se puede ir a escuela regular con epilepsia y TDAH?

R:En la inmensa mayoría de los casos sí. La epilepsia bien controlada no limita la escolarización regular. El TDAH requiere adaptaciones específicas. El equipo escolar necesita información del equipo médico para actuar de forma adecuada ante posibles crisis y para implementar las adaptaciones curriculares correspondientes.

P:¿Qué antiepiléptico es menos dañino para la atención?

R:La lamotrigina tiene el mejor perfil cognitivo entre los antiepilépticos y puede incluso mejorar la atención en algunos pacientes. El levetiracetam también tiene perfil relativamente neutral aunque puede producir irritabilidad. El topiramato y el fenobarbital tienen los perfiles más negativos sobre la cognición. La decisión es del neurólogo según el tipo de epilepsia.

P:¿El metilfenidato puede provocar convulsiones?

R:En niños con epilepsia bien controlada, el riesgo es muy bajo. El metilfenidato puede reducir el umbral convulsivo de forma marginal, pero en epilepsias controladas el efecto clínico es mínimo. En epilepsias activas o refractarias, el médico evaluará si el beneficio sobre la atención supera este riesgo. La monitorización estrecha es clave.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación del neuropediatra, neurólogo pediátrico o médico tratante. Las decisiones sobre medicación son siempre individuales y requieren supervisión médica.

Cada niño es único. Esto es un mapa, no una sentencia.

Referencias

  1. 1.Dunn, D. W., Austin, J. K., Harezlak, J., & Ambrosius, W. T. (2003). ADHD and epilepsy in childhood. *Developmental Medicine & Child Neurology, 45*(1), 50-54.
  2. 2.Cortese, S., Adamo, N., Del Giovane, C., Mohr-Jensen, C., Hayes, A. J., Carucci, S., & Cipriani, A. (2018). Comparative efficacy and tolerability of medications for attention-deficit hyperactivity disorder. *The Lancet Psychiatry, 5*(9), 727-738.
  3. 3.Barkley, R. A. (2015). *Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment* (4.ª ed.). Guilford Press.
  4. 4.American Psychiatric Association. (2022). *Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª ed., texto revisado (DSM-5-TR)*.
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