Después de la pandemia,
algo cambió en las consultas.
Más familias llegando.
Más derivaciones del colegio.
Más adultos pidiendo evaluación.
¿Es la pandemia que generó TDAH?
No.
Pero sí cambió quién llega al diagnóstico — y cuándo.
Los datos de consultas y diagnósticos de TDAH en todo el mundo muestran un aumento significativo desde 2020-2021. Entender ese aumento requiere separar dos preguntas distintas: ¿aumentó la prevalencia real del TDAH? Y ¿qué hizo la pandemia con el diagnóstico?
Las respuestas no son las mismas — y confundirlas genera más alarma de la necesaria o más complacencia de la que corresponde.
¿La pandemia causó TDAH?
No. El TDAH tiene una heredabilidad del 70-80% — es uno de los trastornos del neurodesarrollo más hereditarios que existen (Faraone et al., 2021). Eso significa que la causa principal es genética, no ambiental.
Lo que la pandemia sí hizo fue modificar las condiciones en que los síntomas se expresan y en que los adultos los notan.
La pandemia no creó TDAH. Pero reveló cuántos casos ya existían sin diagnóstico.
¿Por qué aumentaron los diagnósticos después de la pandemia?
Varios mecanismos operaron en paralelo:
Escolaridad virtual que visibilizó síntomas. En casa, con los padres presentes, los síntomas del TDAH se hicieron mucho más visibles. Lo que antes 'la maestra manejaba', ahora lo veían los padres directamente.
Retorno escolar y el contraste. Al volver a las aulas, las demandas de atención sostenida, organización y regulación aumentaron de golpe — y los niños que venían de un período de menos estructura lo sintieron más.
Diagnóstico en adultos por proximidad. Padres y madres que acompañaron a sus hijos en el proceso diagnóstico se reconocieron a sí mismos. Muchos adultos fueron diagnosticados después de ver el diagnóstico de su hijo.
Telehealth amplió el acceso. La posibilidad de hacer consultas de evaluación por videollamada redujo barreras de acceso geográfico y económico — especialmente relevante en zonas rurales de América Latina.
Reducción relativa del estigma. La pandemia generó una conversación pública sobre salud mental que redujo parcialmente el estigma de buscar diagnóstico.
Cortese et al. (2021) documentaron el aumento de consultas en Europa y América del Norte, y señalaron que el mayor impacto fue en adolescentes y adultos — grupos históricamente subdiagnosticados.
¿Hay riesgo de sobrediagnóstico pospandemia?
Es una preocupación legítima. Cuando aumentan las consultas rápidamente, aumenta también el riesgo de diagnósticos realizados sin el rigor metodológico necesario.
El diagnóstico de TDAH requiere evaluación de múltiples fuentes (padres, docentes, el propio niño), evaluación de síntomas en más de un contexto, y descarte de otras causas. Un cuestionario online o una consulta de 15 minutos no alcanzan para un diagnóstico sólido.
El aumento de diagnósticos después de la pandemia no es malo en sí mismo.
Lo que importa es la calidad del proceso diagnóstico.
Un diagnóstico correcto da acceso a apoyo.
Un diagnóstico incorrecto puede dañar.
Después de la pandemia, tres maestras de tres niños distintos me consultaron porque 'todos los niños del aula parecían tener TDAH'. El nivel de dificultad post-pandemia era real — pero no todo lo que parecía TDAH lo era.
¿Qué cambió en los criterios diagnósticos con el DSM-5-TR?
El DSM-5-TR (2022) no realizó cambios radicales en los criterios de TDAH respecto al DSM-5 (2013), pero sí consolidó reconocimientos importantes:
- Reconocimiento explícito del TDAH en adultos como entidad diferenciada.
- Extensión del límite de edad para el inicio de síntomas: de antes de los 7 años (DSM-IV) a antes de los 12 años.
- Reconocimiento de la labilidad emocional como síntoma asociado frecuente.
- Mayor claridad sobre comorbilidades: el TDAH raramente viene solo.
Lo más importante
El aumento de diagnósticos de TDAH pospandemia no es una epidemia ni una moda. Es el resultado de mayor visibilidad, mayor acceso al diagnóstico, y la revelación de casos que ya existían.
El riesgo real no es el aumento de diagnósticos — es el aumento de diagnósticos de baja calidad. El proceso diagnóstico requiere rigor: múltiples fuentes, evaluación integral, y descarte de otras causas.
Para las familias: el diagnóstico pospandemia no es menos válido que uno de hace diez años. Lo que importa es cómo se hizo el proceso.
“La pandemia no creó el TDAH. Encendió la luz en habitaciones que ya estaban ocupadas.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿La pandemia causó más TDAH en los niños?
R:No. La prevalencia real del TDAH no cambió — es un trastorno de base genética con heredabilidad del 70-80%. Lo que cambió es cuántos casos llegaron al diagnóstico: la pandemia hizo más visibles los síntomas, amplió el acceso al diagnóstico, y redujo algo el estigma de buscar evaluación.
P:¿Es verdad que hubo un aumento de diagnósticos de TDAH después de 2020?
R:Sí. Los datos de consultas y prescripciones en múltiples países muestran un aumento significativo desde 2020-2021, especialmente en adolescentes y adultos. Cortese et al. (2021) documentaron este fenómeno en Europa y América del Norte.
P:¿Puede mi hijo tener TDAH aunque nunca tuviera problemas antes de la pandemia?
R:El TDAH requiere que los síntomas hayan comenzado antes de los 12 años. Si los problemas aparecieron recién durante o después de la pandemia, hay que evaluar con cuidado si es TDAH o si son secuelas del impacto de la pandemia en el funcionamiento (estrés, pérdida de rutinas, dificultades emocionales). Un buen diagnóstico diferencial lo aclara.
P:¿Cómo sé si el diagnóstico de mi hijo es confiable?
R:Un diagnóstico sólido de TDAH incluye: entrevista clínica con los padres, cuestionarios completados por padres Y docentes, evaluación directa del niño, y descarte de otras causas. Si solo se basó en un cuestionario o en una consulta breve, vale la pena pedir una segunda opinión.
P:¿El TDAH diagnosticado después de la pandemia requiere el mismo tratamiento?
R:Sí. El tratamiento no depende de cuándo se diagnosticó sino del cuadro actual: perfil del TDAH, edad, contexto familiar y escolar, comorbilidades. Un diagnóstico reciente con criterios sólidos requiere el mismo abordaje integral que uno realizado hace años.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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