Se duerme en la cena.
Se despierta tres veces por la noche.
A la mañana está insoportable.
¿Duerme poco?
¿Duerme mal?
¿Es normal para su edad?
Probablemente sí.
Pero hay cosas que sí se pueden mejorar.
El sueño no es solo descanso. Es el momento en que el cerebro consolida lo que aprendió, regula las emociones, y libera las hormonas de crecimiento.
Y tiene requerimientos muy específicos según la edad.
En consulta, una de las quejas más frecuentes es el sueño — ya sea del bebé que no duerme, del niño que no quiere acostarse, o del escolar que se queda dormido en clase. Esta guía te da los números reales y el contexto para leerlos bien.
¿Cuánto deben dormir los niños según su edad?
La AAP y la American Academy of Sleep Medicine publicaron en 2016 las recomendaciones por edad, basadas en revisión sistemática de la evidencia:
- Recién nacido (0-3 meses): 14-17 horas en 24 horas, en ciclos de 2-4 horas
- Bebé (4-11 meses): 12-15 horas, con ciclos más largos y empieza la organización circadiana
- Infante (1-2 años): 11-14 horas incluyendo siestas
- Preescolar (3-5 años): 10-13 horas incluyendo siestas
- Escolar (6-12 años): 9-11 horas, sin siesta la mayoría
- Adolescente (13-18 años): 8-10 horas — aunque la biología del sueño se desplaza hacia más tarde
Un niño escolar que duerme 8 horas está privado de sueño aunque 'se levante bien'. Su cerebro necesita 9-11.
¿Cuándo desaparecen las siestas?
Las siestas tienen una trayectoria de consolidación predecible:
- 0-6 meses: múltiples siestas al día (3-5), sin ritmo establecido
- 6-12 meses: 2 siestas (mañana y tarde). La siesta de la tarde puede durar hasta los 18 meses
- 12-18 meses: transición a 1 siesta larga (1-3 horas)
- 18 meses - 3 años: 1 siesta. La mayoría la mantiene hasta los 3 años
- 3-5 años: la siesta desaparece gradualmente. No todos los niños la necesitan a los 4-5 años, pero muchos sí
- 5+ años: sin siesta en la mayoría
El fin de la siesta es un proceso, no un momento. Brazelton & Sparrow (2006) lo describen como uno de los 'puntos de tensión' del desarrollo: el niño que ya no duerme la siesta pero todavía la necesita es un clásico.
¿Cómo afecta la privación de sueño al desarrollo?
La privación de sueño crónica en niños tiene efectos concretos y documentados:
- Atención y memoria — el sueño es cuando se consolida lo aprendido. Un niño con sueño insuficiente tiene peor rendimiento escolar aunque tenga las mismas capacidades.
- Regulación emocional — los niños privados de sueño son más irritables, lloran más fácilmente, toleran menos la frustración.
- Crecimiento — el 70% de la hormona de crecimiento se libera durante el sueño profundo.
- Sistema inmune — el sueño insuficiente aumenta la susceptibilidad a infecciones.
Cuando el escolar está insoportable al llegar del colegio,
antes de concluir que 'está difícil'
chequeá si durmió lo suficiente.
La irritabilidad es uno de los primeros síntomas de la privación de sueño en niños.
A veces es tan simple como eso.
¿Cuándo hablar con el pediatra sobre el sueño?
Consultá con el pediatra si:
- El bebé de más de 6 meses no tiene ningún período de sueño de más de 3-4 horas consecutivas
- El niño ronca fuerte o hace pausas en la respiración durante el sueño (apnea)
- Hay episodios frecuentes de terrores nocturnos o sonambulismo después de los 5-6 años
- El niño se duerme constantemente durante el día a pesar de dormir las horas recomendadas
- Hay resistencia extrema al sueño que genera angustia severa en el niño o interfiere en la familia
- La privación de sueño está impactando en el rendimiento escolar o el comportamiento
El sueño es evaluable y tratable. No es un destino fijo.
Lo más importante
El sueño no es lujo — es biología. Y los niños necesitan más horas de las que solemos darles.
La privación de sueño en escolares se disfraza de irritabilidad, distracción y bajo rendimiento.
Si hay dudas sobre la calidad o cantidad del sueño, el pediatra y el especialista en sueño infantil son los que pueden dar una mirada específica.
“Antes de buscar un diagnóstico para la irritabilidad o la distracción de tu hijo, chequeá cuántas horas duerme. Ahí a veces está la respuesta.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Cuántas horas debe dormir un bebé de 6 meses?
R:Entre 12 y 15 horas en 24 horas, incluyendo 2 siestas. Para los 6 meses, la mayoría de los bebés puede dormir un período de 5-6 horas seguidas por la noche, aunque no todos. La consolidación del sueño nocturno ocurre gradualmente entre los 3 y los 6 meses.
P:¿Cuánto debe dormir un niño de 5 años?
R:Entre 10 y 13 horas, incluyendo la siesta si todavía la tiene. Sin siesta, 10-12 horas nocturnas. Un niño de 5 años que duerme 9 horas por la noche sin siesta probablemente está privado de sueño.
P:¿Es normal que el bebé se despierte muchas veces por la noche?
R:En los primeros 3-4 meses, sí — el sistema circadiano no está maduro. Entre los 4 y los 6 meses, la mayoría de los bebés empieza a consolidar el sueño. Pasados los 6 meses, despertares frecuentes (más de 3-4 por noche) sostenidos merecen ser comentados con el pediatra.
P:¿Los terrores nocturnos son peligrosos?
R:No. Los terrores nocturnos — el niño grita, está agitado, no reconoce a sus cuidadores — son un fenómeno del sueño profundo, frecuentes entre los 3 y los 8 años. A diferencia de las pesadillas, el niño no recuerda el episodio. Se manejan con presencia calmada sin despertar al niño. Si son muy frecuentes o intensos, consultarlo.
P:¿Las pantallas antes de dormir afectan el sueño?
R:Sí. La luz azul de las pantallas inhibe la secreción de melatonina y retrasa el inicio del sueño. La AAP recomienda apagar las pantallas al menos 1 hora antes de dormir en niños. Además, el contenido estimulante activa el sistema nervioso en el momento en que debería estar calmándose.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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