«No le importa lo que sienten los demás.»
«Solo piensa en él.»
«Nunca considera cómo se siente el otro.»
Frases que escucho seguido en consulta.
Y que casi siempre respondo con la misma pregunta:
¿Alguien le enseñó cómo hacerlo?
La empatía no es un rasgo de personalidad que los niños tienen o no tienen. Es una habilidad social y cognitiva que se aprende — a través del modelado adulto, la práctica y los contextos que la estimulan.
Los juegos son uno de los mejores entornos para desarrollarla: son de baja intensidad emocional, tienen estructura clara y permiten practicar perspectivas sin las consecuencias de una situación real.
¿La empatía se enseña o se tiene?
Se enseña. Y se aprende mejor cuando se practica en contextos seguros y motivadores.
Ross Greene (2014) señala que los niños que parecen no tener empatía, en la mayoría de los casos, simplemente no han desarrollado las habilidades cognitivas para imaginar el estado mental del otro. No es frialdad — es falta de práctica en toma de perspectiva.
La UNICEF (2021) destaca que las competencias socioemocionales — incluyendo la empatía — son el predictor más robusto del bienestar a largo plazo, por encima del rendimiento académico.
Un niño que aprende a imaginar cómo se siente el otro aprende a convivir. Y convivir es la habilidad más importante que la escuela puede desarrollar.
¿Qué juegos desarrollan la empatía?
GRUPO 1 — Reconocer emociones en otros (4-6 años)
- Caras y emociones — tarjetas con expresiones faciales, el niño identifica la emoción y nombra situaciones que podrían causarla. Muchas versiones imprimibles disponibles.
- ¿Cómo se siente? (durante la lectura de cuentos) — pausar durante la lectura y preguntar: «¿cómo crees que se siente este personaje ahora? ¿Por qué?»
- El espejo — uno hace una expresión, el otro la imita y nombra la emoción. Ejercicio de reconocimiento facial y conciencia emocional.
GRUPO 2 — Toma de perspectiva (6-9 años)
- Juego de roles simples — asignar papeles en situaciones cotidianas (el médico y el paciente, el vendedor y el cliente) y pedir que actúen desde ese lugar. No hace falta vestuario.
- ¿Y si yo fuera…? — «¿y si vos fueras el niño nuevo en el aula? ¿qué necesitarías?» Preguntas que activan imaginación empática.
- Dixit — asociar imágenes abstractas con palabras implica imaginar cómo los otros interpretarán la pista. Empatía cognitiva integrada al juego.
- Mysterium — un jugador da pistas visuales a los demás; los demás intentan entender qué quiso decir. La base del juego es empatía interpretativa.
GRUPO 3 — Acción empática (8-12 años)
- Diseño de soluciones para el otro — el niño debe diseñar un regalo, una actividad o una solución para alguien específico considerando sus preferencias. Empatía aplicada y concreta.
- Debate con cambio de bando — cada participante defiende una postura; a mitad del debate, cambian de lado. Obliga a entender el argumento del otro desde adentro.
El niño que no puede ponerse en el lugar del otro
no es malo.
Es un niño al que le falta práctica.
Y la práctica más efectiva es el juego.
Siempre fue así.
¿Cómo los adultos pueden modelar empatía durante el juego?
Hattie (2009) identificó que el modelado adulto tiene un efecto de tamaño significativo en el aprendizaje socioemocional. En el juego, esto se traduce en:
- Nombrar las emociones propias en voz alta: «me frustra cuando pierdo — y lo entiendo»
- Comentar las emociones de los personajes del juego: «el jugador que perdió parece decepcionado — ¿qué le diríamos?»
- Celebrar cuando el niño muestra consideración por el otro: «me gustó que esperaste que el otro terminara»
Lo más importante
La empatía no viene de serie.
Se construye con práctica, con modelado y con adultos que la valoran en voz alta.
Los juegos son el laboratorio más natural para ese entrenamiento.
“El niño que aprende a sentir lo que siente el otro no va a necesitar que le expliquen las reglas de la convivencia.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿A qué edad los niños empiezan a desarrollar empatía?
R:Las primeras formas de empatía emocional — resonar con el llanto del otro — aparecen en el primer año de vida. La empatía cognitiva — imaginar el estado mental del otro — se desarrolla entre los 4 y los 8 años.
P:¿La falta de empatía puede indicar TEA u otro diagnóstico?
R:En el TEA, la dificultad con la empatía cognitiva es parte del cuadro — pero no la empatía emocional. No toda dificultad para ponerse en el lugar del otro implica TEA. Si la dificultad es persistente e intensa, vale consultarlo con un profesional.
P:¿Los juegos competitivos desarrollan o dificultan la empatía?
R:Depende de cómo se juegan. Un juego competitivo con un adulto que nombra emociones, celebra el esfuerzo ajeno y gestiona la derrota de forma saludable puede ser un excelente contexto para la empatía. El problema no es la competencia — es cómo se maneja.
P:¿El Dixit es accesible para preescolares?
R:La mecánica completa es para 6-7 años en adelante. Pero las cartas del Dixit se pueden usar solo como estímulo para conversaciones sobre emociones con niños más pequeños — sin reglas de juego formal.
P:¿Cómo sé si mi hijo está desarrollando empatía de forma adecuada?
R:Señales positivas: reconoce emociones básicas en otros, ajusta su comportamiento cuando nota que el otro está mal, consuela espontáneamente a veces. Si a los 7-8 años ninguna de estas conductas aparece nunca, vale conversarlo con el pediatra o psicopedagogo.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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