Primer día de vacaciones.
Ocho de la mañana.
«Me aburro.»
Y empieza la negociación con la pantalla.
Con los juguetes.
Con la nada.
Las vacaciones no tienen que ser entretenimiento constante.
Pero tampoco tienen que ser caos.
Las vacaciones bien organizadas son una oportunidad única: tiempo no estructurado que el cerebro infantil necesita para consolidar aprendizajes, desarrollar la autonomía y descansar de la exigencia escolar.
El problema es que "tiempo no estructurado" se confunde con "tiempo sin ningún criterio". Esta guía da el marco para que las vacaciones sean realmente útiles — sin convertirlas en otro período escolar.
¿Por qué el aburrimiento en vacaciones es bueno?
Diamond (2013) señala que el juego libre — sin agenda adulta — es uno de los entornos más ricos para el desarrollo de funciones ejecutivas: creatividad, planificación autónoma, tolerancia a la frustración.
El niño que se aburre y encuentra cómo resolver el aburrimiento está haciendo algo cognitivamente valioso. El adulto que resuelve el aburrimiento por él lo priva de ese proceso.
El aburrimiento es el antesala de la creatividad. Solo necesita un poco de tolerancia del adulto para que aparezca.
La OMS (2020) agrega que el tiempo no estructurado en la infancia está disminuyendo — desplazado por actividades organizadas y pantallas — con consecuencias en el desarrollo socioemocional.
¿Cómo organizar las vacaciones sin sobrecargar?
La estructura útil no es llenar cada hora — es dar un marco que permita el juego libre sin el caos total.
Un esquema que funciona:
- Mañana — actividad elegida por el niño (juego libre, proyecto personal, deporte)
- Mediodía — tiempo familiar (almuerzo compartido sin pantallas)
- Tarde temprano — salida o actividad organizada (pileta, parque, visita a un familiar)
- Tarde — lectura, juego tranquilo o pantalla con límite
No hace falta seguirlo al pie de la letra. Sirve como referencia para que el día no se convierta en pantalla de 8 am a 10 pm.
La UNICEF (2021) destaca que la rutina predecible — aunque flexible — reduce la ansiedad infantil y mejora el bienestar durante las vacaciones.
¿Qué actividades valen la pena en vacaciones?
Las mejores actividades de vacaciones tienen algo en común: combinan movimiento, creación o exploración con bajo requerimiento de materiales y alta posibilidad de adaptación.
- Proyecto de verano elegido por el niño — armar algo, aprender un truco, leer todos los libros de un autor, hacer un álbum de fotos.
- Actividades físicas cotidianas — andar en bici, nadar, caminar. Sin meta ni entrenamiento: solo movimiento.
- Cocinar una vez por semana — recipe elegida por el niño. Secuencia, matemáticas, autonomía.
- Leer por placer — no el libro de la escuela. El que el niño elija. Si puede elegir, generalmente elige.
- Un intercambio social no estructurado — ir a lo de un amigo sin agenda. Juego libre entre pares.
Las vacaciones más recordadas de la infancia
casi nunca son las más organizadas.
Son las que tuvieron tiempo.
Tiempo para nada.
Tiempo para todo.
¿Cuánta pantalla es razonable en vacaciones?
La OMS establece que los niños de 5-17 años no deberían pasar más de 2 horas de pantalla recreativa por día. En vacaciones, ese límite suele extenderse — y no necesariamente con consecuencias dramáticas.
Lo que importa no es el número exacto: es si la pantalla está reemplazando otras cosas o si es parte de un día equilibrado. La diferencia entre 3 horas de pantalla en un día con muchas otras actividades y 10 horas en un día sin nada más.
Lo más importante
Las vacaciones no tienen que ser "productivas" en el sentido escolar.
Tienen que ser lo que el cerebro infantil necesita: descanso, juego libre, movimiento y tiempo en familia.
El aburrimiento no es el enemigo. Es la materia prima de la creatividad.
“El niño que aprende a disfrutar el tiempo libre aprende a regularse. Y eso vale más que cualquier curso de verano.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Es malo que mi hijo no quiera hacer nada en vacaciones?
R:No, hasta cierto punto. Un período de descanso real — sin agenda — es necesario después del año escolar. Si el "no quiero hacer nada" persiste más de 2-3 semanas y viene acompañado de tristeza, irritabilidad o aislamiento, vale prestar más atención.
P:¿Los cursos de verano son una buena idea?
R:Depende del niño y del curso. Un taller de algo que le apasiona puede ser genial. Un repaso escolar obligatorio suele generar más rechazo que aprendizaje. La clave es si el niño elige o se lo imponemos.
P:¿Cómo manejar la diferencia de ritmos entre hermanos?
R:Darle a cada uno su propio espacio y sus propias actividades — aunque sea parte del tiempo. La sincronización total genera más conflictos que la autonomía parcial.
P:¿Es necesario hacer algo para mantener lo aprendido en la escuela?
R:No hace falta un repaso estructurado. Leer por placer, jugar con números en situaciones reales (cocina, compras) y conversar son suficientes para mantener el nivel sin arruinar el descanso.
P:¿Cómo manejar el regreso a la escuela después de vacaciones largas?
R:Recuperar la rutina gradualmente los 3-4 días anteriores al inicio: adelantar el horario de sueño, reducir las pantallas, hablar de lo que viene con anticipación positiva.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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