Tu hijo de 14 años te dijo algo.
O no te dijo nada — pero algo cambió.
No sabés si es una fase.
No sabés qué decir.
No sabés si lo que sentís es lo correcto.
Lo que sabés es que lo amás.
Y que eso es, exactamente, el punto de partida.
La identidad sexual es la forma en que una persona se reconoce en términos de orientación, atracción y género. No es una decisión ni una etapa pasajera — es una dimensión del desarrollo que se construye a lo largo de la adolescencia, con mucha variabilidad individual.
Erikson ubicó la adolescencia como el período crítico para la construcción de la identidad en general. Dentro de esa construcción, la identidad sexual ocupa un lugar central — y para muchos adolescentes, es la dimensión que más trabajo interno requiere.
¿Qué es la identidad sexual y cómo se construye?
La identidad sexual tiene varias dimensiones que conviene diferenciar:
- Orientación sexual: hacia quién siente atracción romántica y/o sexual (homosexual, heterosexual, bisexual, pansexual, asexual, entre otras).
- Identidad de género: cómo la persona se experimenta a sí misma en términos de género (hombre, mujer, no binario, fluido, entre otros).
- Expresión de género: cómo expresa externamente su género (ropa, estilo, maneras).
Estas dimensiones son independientes entre sí. La orientación sexual no determina la identidad de género ni la expresión.
Erik Erikson (1968) describió la adolescencia como la etapa de 'identidad vs. confusión de rol': el trabajo central del adolescente es construir un sentido coherente de quién es. La identidad sexual forma parte de ese trabajo.
No es que el adolescente 'decide' su orientación. Descubre algo que ya estaba ahí — y necesita espacio para nombrarlo.
¿Es normal que la identidad sexual sea incierta en la adolescencia?
Sí. La incertidumbre sobre la orientación y la identidad de género durante la adolescencia es estadísticamente más frecuente que la certeza absoluta.
La investigación muestra que muchos adolescentes experimentan períodos de exploración, curiosidad, o atracción hacia más de un género — independientemente de cuál sea su orientación en la adultez.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) dejó de clasificar la homosexualidad como trastorno en 1990, y en 2018 también retiró la disforia de género de la categoría de trastornos mentales, ubicándola en condiciones de salud sexual.
Que tu hijo esté explorando su identidad
no es señal de que algo salió mal.
Es señal de que está haciendo
exactamente el trabajo que corresponde
a su etapa del desarrollo.
¿Cómo acompañar a un adolescente en este proceso?
Me dijo que le gustaban chicos y chicas. No supe qué decir. Lo abracé y después me fui a llorar al baño. ¿Hice bien?
El abrazo fue lo correcto. Lo que viene después también importa.
- Escuchar antes de reaccionar. El adolescente no siempre busca que resuelvas algo — muchas veces quiere ser escuchado.
- Evitar el 'es una fase'. Aunque eventualmente no sea permanente, invalidar lo que siente en este momento daña el vínculo.
- No hacer de la identidad un tema central de cada conversación. Una vez que el adolescente compartió, no hay que interrogarlo en cada cena.
- Preguntar cómo podés acompañarlo. '¿Qué necesitás de mí?' es una de las preguntas más poderosas.
- Buscar apoyo propio si lo necesitás. Los padres también tienen emociones complejas en este proceso — y está bien procesarlas con alguien.
El adolescente que sabe que puede traer esto a casa es el que tiene menos probabilidad de hacerlo en un contexto de riesgo.
¿Cuándo consultar con un profesional?
La identidad sexual en sí misma no requiere tratamiento ni intervención. Lo que sí puede requerir acompañamiento profesional es el sufrimiento asociado:
- Síntomas de ansiedad o depresión en el adolescente
- Aislamiento, cambios bruscos de conducta, retraimiento
- Pensamientos o expresiones de que sería mejor no existir
- Conflicto familiar intenso que el adolescente no puede manejar solo
La AAP y la OMS son explícitas: las llamadas 'terapias de conversión' (que intentan cambiar la orientación sexual o la identidad de género) son ineficaces y dañinas. No hay organización de salud seria que las avale.
Lo más importante
La identidad sexual se construye durante la adolescencia — con exploración, con incertidumbre, con tiempo.
El rol del adulto no es guiar hacia una respuesta específica. Es crear el contexto para que el adolescente pueda explorarse sin miedo.
El vínculo con los padres es el factor protector más potente que existe frente a cualquier riesgo durante la adolescencia.
“No tenés que entender todo lo que está viviendo para estar presente. Basta con que sepa que puede volver a vos.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para acompañarlo bien.
Preguntas frecuentes
P:¿La orientación sexual se puede cambiar?
R:No. La orientación sexual no se elige ni se puede modificar mediante intervención. Las 'terapias de conversión' han sido desautorizadas por la OMS, la APA, la AAP y todas las organizaciones de salud de referencia mundial. Lo que sí cambia con el tiempo es el nivel de claridad que la persona tiene sobre su propia orientación.
P:¿Cómo sé si lo que dice mi hijo es 'real' o una etapa?
R:No hay forma de saberlo de antemano — y esa no es la pregunta relevante. Lo que importa es cómo respondés ahora. Si respondés con apertura y el adolescente luego explora y redefine su identidad, lo hará desde un lugar de seguridad. Si respondés con rechazo, el costo emocional es real independientemente de adónde llegue su exploración.
P:¿Qué pasa con adolescentes que dicen no identificarse con ningún género?
R:Las identidades no binarias, fluidas o de otro género son más frecuentes en la generación actual que en las anteriores — en parte porque hay más lenguaje disponible para nombrar experiencias que antes no se nombraban. El acompañamiento respetuoso y la evaluación profesional del bienestar emocional son los ejes relevantes.
P:¿Necesito entender todo el vocabulario que usa mi hijo sobre identidad?
R:No es imprescindible dominar toda la terminología — lo que importa es la disposición a escuchar y aprender. 'No conozco ese término, ¿podés explicarme?' es una respuesta perfectamente válida y mucho mejor que fingir que entendés o ignorar lo que dice.
P:¿Cómo ayudo a mi hijo si el contexto escolar o familiar extendido es hostil?
R:Siendo el adulto que valida su experiencia dentro del hogar. Los adolescentes con al menos un adulto de referencia que los acepta tienen resultados de salud mental significativamente mejores, incluso cuando el entorno externo es adverso. Podés también buscar grupos de apoyo para padres (PFLAG es una referencia internacional) y para adolescentes.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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