Desarrollo del gusto y el olfato en niños: qué esperar por edad

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

4 min de lectura

Tu bebé recién nacido ya distingue el gusto dulce del amargo.

Ya reconoce el olor del líquido amniótico.

Ya prefiere el aroma de la leche de su madre.

Los sentidos del gusto y el olfato son los más primitivos.

Y durante los primeros años, construyen mucho más que preferencias alimentarias.

El gusto y el olfato son sentidos químicos: detectan moléculas en el ambiente o en la comida y les dan significado.

En los niños, su desarrollo va mucho más allá de saber si algo es rico o feo. Influyen en la aceptación de alimentos nuevos, en el vínculo con quienes los cuidan, en la memoria emocional y en la selectividad alimentaria que tanto preocupa en los años de preescolar.

Aquí está lo que la ciencia sabe sobre cómo maduran estos sentidos.

¿Por qué el gusto y el olfato maduran antes de nacer?

Las papilas gustativas se forman alrededor de la semana 7-8 de gestación y son funcionales desde la semana 14. El bebé traga líquido amniótico durante el embarazo y aprende los sabores de lo que come la madre.

El olfato tiene un camino similar: las células olfativas están activas desde el tercer trimestre. Al nacer, el bebé reconoce el olor de la madre con una precisión que ninguna otra especie iguala en el primer día de vida.

El bebé ya tiene memoria olfativa antes de nacer. Los sabores del embarazo influyen en lo que acepta después.

Según Nelson Pediatrics, esta exposición prenatal a sabores y aromas a través del líquido amniótico y la leche materna facilita la aceptación de esos alimentos después de la introducción sólida. No es superstición — es biología.

Desarrollo del gusto y el olfato en el primer año

  • Recién nacido: detecta cuatro sabores básicos: dulce (preferido), amargo (rechazado), ácido y salado. El umami (proteínas) se integra después. Prefiere claramente el olor de su madre.
  • 1-3 meses: el repertorio olfativo se amplía con la exposición. El olor del padre empieza a ser reconocido y preferido.
  • 4-6 meses: las papilas gustativas alcanzan su máxima densidad (más que en los adultos). El niño pequeño saborea más intensamente que nosotros.
  • 6-12 meses (ablactación): primera exposición a sabores sólidos. La neofobia (rechazo a lo nuevo) es esperable y normal. Puede necesitar hasta 15-20 exposiciones para aceptar un alimento nuevo.

Lo que muchos padres interpretan como 'capricho' en la introducción de sólidos es neofobia alimentaria fisiológica — una respuesta adaptativa que en la especie humana protegía al bebé de ingerir toxinas al empezar a explorar.

¿Por qué los niños de 2 a 5 años son tan selectivos con la comida?

Come lo mismo todos los días. Si le cambio algo en el plato, ni lo prueba. El médico dice que 'es una etapa', pero llevan dos años.

Entre los 2 y 5 años, la selectividad alimentaria es el pico. Hay razones neurobiológicas para esto:

  • La neofobia alimentaria tiene su pico entre los 2 y 6 años — es evolutivamente consistente en todos los mamíferos.
  • Las papilas gustativas son hipersensibles: sabores amargos y ácidos se perciben con mayor intensidad que en adultos.
  • El sistema olfativo está muy activo: el olor del alimento puede ser tan relevante como el sabor.
  • El sistema táctil oral (procesamiento de texturas en la boca) influye enormemente — algunos niños rechazan texturas más que sabores.

No es terquedad.

No es manipulación.

No es 'capricho que se pasa solo con hambre'.

Es un sistema sensorial en pleno desarrollo haciendo lo que debe hacer.

La respuesta no es forzar. Es diversificar con paciencia.

¿Cuándo la selectividad alimentaria deja de ser normal?

La mayoría de los niños atraviesa neofobia y selectividad entre los 2 y 6 años y gradualmente amplían el repertorio. Pero hay señales que indican que vale pedir evaluación:

Consultá con el pediatra o un fonoaudiólogo especializado si observás:

  • Come menos de 20 alimentos distintos de forma estable
  • Rechazo que genera angustia extrema (vómito, llanto, pánico real)
  • No acepta ningún alimento de un grupo entero (proteínas, por ejemplo)
  • Ha reducido el repertorio alimentario (come menos que antes)
  • La restricción afecta su crecimiento o su vida social
  • El rechazo es prioritariamente de texturas (no de sabores)

La ARFID (Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder, DSM-5-TR) es el diagnóstico clínico cuando la restricción es severa y prolongada. Requiere evaluación multidisciplinaria.

¿Cómo estimular el gusto y el olfato de forma saludable?

No hace falta estrategia compleja. Hace falta diversidad y exposición sin presión.

  • Variedad prenatal: las madres que comen variado durante el embarazo tienen bebés que aceptan más sabores después.
  • Lactancia materna: transmite los sabores de la dieta materna y amplía el repertorio gustativo.
  • Exposición repetida sin presión: ofrecer 10-15 veces sin obligar. La exposición sola cambia la preferencia.
  • Involucrar en la preparación: tocar, oler, mezclar ingredientes — antes de comerlos — reduce la neofobia.
  • No separar los alimentos en el plato si la textura mixta no genera angustia: la combinación entrena el sistema.
  • Modelos adultos comiendo lo mismo: el aprendizaje por observación tiene un efecto potente en niños de 2-6 años.

El niño no elige lo que prueba. Acepta lo que conoce. Cuanto más diversa la exposición, más amplio el repertorio.

Lo más importante

El gusto y el olfato son sentidos primitivos que empiezan a formarse antes de nacer y construyen las bases de la alimentación en los primeros años.

La selectividad alimentaria entre los 2 y 6 años es normal — pero tiene límites que vale conocer.

Si el repertorio alimentario de tu hijo te preocupa, hay evaluación disponible y la intervención temprana funciona.

La comida no es solo nutrición. Es exploración sensorial. Y aprender a explorar lleva tiempo.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.

Preguntas frecuentes

P:¿Cuántas veces tengo que ofrecer un alimento antes de considerar que lo rechaza definitivamente?

R:Los estudios muestran que pueden necesitarse entre 10 y 20 exposiciones antes de que un niño acepte un alimento nuevo. Y 'exposición' incluye olerlo, tocarlo y verlo en el plato, no solo probarlo. La exposición sin presión es más efectiva que la obligación.

P:¿La neofobia alimentaria siempre mejora sola?

R:En la mayoría de los niños, la neofobia disminuye naturalmente después de los 6 años con la escolarización y la exposición social. En niños con hipersensibilidad táctil oral o dificultades de procesamiento sensorial, puede necesitar acompañamiento específico.

P:¿Mi hijo puede tener ARFID si come muchas cosas pero siempre las mismas?

R:El diagnóstico de ARFID (DSM-5-TR) requiere que la restricción cause impacto clínico significativo: en el crecimiento, en la nutrición, en el funcionamiento social. No se basa solo en la cantidad de alimentos, sino en el impacto. La evaluación la hace un equipo médico y psicológico.

P:¿Es malo forzar al niño a probar?

R:Sí, según la evidencia. La obligación aumenta la neofobia y asocia la comida con estrés. Los enfoques que funcionan mejor son la exposición repetida sin presión, la participación en la preparación y el modelado adulto.

P:¿Cómo sé si el rechazo es de sabor o de textura?

R:Un indicio: si el niño rechaza alimentos de texturas similares pero sabores distintos (todo lo blando, todo lo crujiente), lo más probable es que el sistema táctil oral esté involucrado. Si rechaza sabores específicos (amargo, ácido), es más probable que sea gustativo. En muchos casos se combinan.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. La información de esta guía busca orientar, no reemplazar la evaluación de tu pediatra o especialista en alimentación.

Cada niño tiene su ritmo gustativo. Esto es un mapa, no una sentencia.

Referencias

  1. 1.Kliegman, R. M., St. Geme, J. W., Blum, N. J., Shah, S. S., Tasker, R. C., & Wilson, K. M. (2020). *Nelson Textbook of Pediatrics* (21st ed.). Elsevier.
  2. 2.Mennella, J. A., & Bobowski, N. K. (2015). The sweetness and bitterness of childhood: insights from basic research on taste preferences. *Physiology & Behavior, 152*(Pt B), 502-507.
  3. 3.Wardle, J., Cooke, L. J., Gibson, E. L., Sapochnik, M., Sheiham, A., & Lawson, M. (2003). Increasing children's acceptance of vegetables: a randomized trial of parent-led exposure. *Appetite, 40*(2), 155-162.
  4. 4.American Psychiatric Association. (2022). *Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª ed., texto revisado (DSM-5-TR)*.
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