Caso Camila, 5 años: berrinches en el supermercado y cómo lo trabajamos

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

4 min de lectura

La mamá de Camila entró al supermercado con una estrategia.

Salió con una bolsa, culpa, y la sensación de haberlo hecho mal otra vez.

Camila tiene 5 años.

Y en el supermercado, Camila manda.

No porque sea mala.

Porque encontró el botón que funciona.

Y nadie todavía le explicó cómo apagarlo.

Lo que vas a leer es un caso real, modificado para proteger la privacidad de la familia. Los nombres son ficticios. Los patrones — esos sí son auténticos, porque los veo todo el tiempo en consulta.

Camila llegó a mí con 5 años. Su mamá, Valeria, llevaba casi un año manejando berrinches — también llamados rabietas o pataletas según la región — en lugares públicos. El supermercado era el escenario más frecuente. Y el más difícil.

Lo que voy a contarte no es magia. Es entender qué estaba pasando — y cambiar una sola cosa fundamental.

La escena: lo que pasaba en el supermercado

El patrón era así:

Valeria y Camila entran al supermercado.

Camila ve algo que quiere — una golosina, un juguete pequeño, cualquier cosa llamativa.

Valeria dice que no.

Camila llora. Primero suave, después fuerte.

Camila se tira al piso.

Valeria siente las miradas de la gente.

Valeria cede. Compra el ítem.

Camila para inmediatamente.

La semana siguiente, el ciclo se repite — y Camila empieza a tirar antes.

Esto tiene un nombre técnico: refuerzo intermitente. Y es uno de los mecanismos de aprendizaje más poderosos que existe.

Camila no era manipuladora. Era una científica de 5 años que había identificado la hipótesis correcta: si hago esto, consigo aquello.

¿Qué estaba pasando realmente?

A los 5 años, la regulación emocional está en pleno desarrollo. La corteza prefrontal — responsable de inhibir impulsos y esperar — todavía es inmadura. Camila literalmente no podía manejar el 'no' con los recursos que tenía.

James Gross, referente en regulación emocional, explica que las estrategias de regulación se aprenden — no se instalan solas. Si nadie enseña a un niño a manejar la frustración, va a usar la herramienta que le funciona: en este caso, el berrinche.

Walter Mischel, conocido por el experimento del malvavisco, estudió la demora de la gratificación como habilidad aprendida. Camila todavía no la tenía — y no se la habían enseñado.

Valeria no era una mala madre.

Era una madre agotada que hacía lo que podía.

Y Camila no era una niña mala.

Era una niña con una herramienta que le funcionaba

y un sistema nervioso que todavía no podía más.

¿Qué cambiamos y cómo?

El trabajo tuvo tres ejes:

Consistencia absoluta con el 'no'. Valeria trabajó en no ceder — ni una vez — aunque el berrinche fuera muy intenso. Esto es difícil. Muy difícil. Pero el primer 'no' que se sostiene es el que empieza a cambiar el patrón.

Anticipación antes de entrar. Antes de cualquier entrada al supermercado, Valeria le explicaba a Camila las reglas de ese paseo. 'Hoy vamos a buscar estas tres cosas. No vamos a comprar nada más. Si ves algo y lo querés, me lo decís — lo anotamos para después.' Anticipar reduce la intensidad de la activación.

Validar la emoción sin ceder al pedido. 'Entiendo que lo querés. Qué lindo que te parece. Hoy no lo compramos.' No es fría — es clara. La diferencia es fundamental.

Crear un ritual de logro. Cuando Camila salía sin berrinche, había un reconocimiento específico: 'Hoy manejaste muy bien cuando te dije que no. Eso fue difícil y lo lograste.' El refuerzo positivo específico construye la competencia.

Álvaro Bilbao, en *El cerebro del niño explicado a los padres*, explica que los niños necesitan aprender que sus emociones son válidas y que no siempre llevan a conseguir lo que quieren. Esas son dos lecciones distintas — y las dos son necesarias.

¿Qué pasó con Camila?

Las primeras dos semanas fueron duras. Valeria tuvo que sostener tres berrinches intensos — sin ceder — en lugares públicos. Fue agotador.

En la tercera semana, los berrinches bajaron en intensidad. En la quinta, Camila empezó a decir sola 'mamá, ¿lo podemos anotar para después?' cuando veía algo que quería.

No desaparecieron del todo. A los 5 años los berrinches son normales. Pero dejaron de ser el mecanismo principal para conseguir cosas.

El berrinche no se elimina con un truco. Se reemplaza con una herramienta mejor — cuando el niño tiene la edad para aprenderla.

Lo más importante

El berrinche en el supermercado no es un problema de carácter.

Es un patrón aprendido que se puede cambiar — con consistencia, anticipación, y validación emocional clara.

Lo más difícil no es la técnica. Es sostener el 'no' cuando es incómodo.

Cada vez que cedés al berrinche, enseñás que el berrinche funciona. Cada vez que sostenés el límite, enseñás que hay otra forma.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarla.

Preguntas frecuentes

P:¿Es normal que un niño de 5 años todavía tenga berrinches?

R:Sí. A los 5 años la regulación emocional está en desarrollo. Los berrinches son menos frecuentes que a los 2-3 años, pero siguen siendo parte del repertorio normal. Lo que importa es la frecuencia, la intensidad y si están limitando la vida familiar.

P:¿Ceder una vez arruina todo el proceso?

R:Una vez no arruina todo. Pero el refuerzo intermitente — ceder de vez en cuando — es el más potente para mantener una conducta. Si cedés en el 20% de los berrinches, esos berrinches van a persistir más que si cedías siempre. La consistencia, aunque imperfecta, es clave.

P:¿Cómo manejar la presión social cuando el berrinche ocurre en público?

R:La presión de las miradas es real y está bien reconocerla. Ayuda recordar que la mayoría de los adultos que te miran pasaron por lo mismo. Si el niño está seguro, podés salir del espacio, esperar a que el berrinche baje, y continuar. No hay que correr al auto — hay que sostenerse.

P:¿La anticipación antes del supermercado realmente funciona?

R:Sí, con consistencia. Los niños regulan mejor cuando saben qué esperar. Explicar las reglas antes de entrar — no como amenaza sino como información — reduce la activación del sistema de amenaza y le da al niño algo concreto a lo que aferrarse.

P:¿A partir de qué edad el berrinche deja de ser parte del desarrollo normal?

R:Berrinches ocasionales pueden aparecer hasta los 7-8 años en situaciones de mucho cansancio, hambre o estrés. Cuando un niño mayor de 7 tiene berrinches frecuentes e intensos, vale la pena evaluar si hay algo más — regulación emocional, estrés familiar, o dificultades no identificadas.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. La información de esta guía busca orientar, no reemplazar una evaluación individual con tu psicopedagoga, pediatra o profesional de referencia.

Caso modificado por razones de privacidad. Nombre y datos identificatorios son ficticios.

Referencias

  1. 1.Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. *Review of General Psychology, 2*(3), 271-299.
  2. 2.Mischel, W., Shoda, Y., & Rodriguez, M. L. (1989). Delay of gratification in children. *Science, 244*(4907), 933-938.
  3. 3.Bilbao, Á. (2015). *El cerebro del niño explicado a los padres*. Plataforma Editorial.
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