«Borges es imposible.»
«Los chicos no lo entienden.»
«Hay que tener cultura para leerlo.»
Todo eso es falso.
Lo que sí es verdad: elegiste el texto equivocado.
Y eso tiene solución.
Jorge Luis Borges tiene una reputación de inaccesibilidad que no siempre merece.
Sus cuentos más conocidos — «El Aleph», «La Biblioteca de Babel» — son complejos porque asumen un lector con referencias filosóficas amplias. Pero Borges escribió otros textos: más cortos, más directos, construidos sobre preguntas que cualquier adolescente ya se hace.
El problema no es Borges. Es la secuencia de presentación.
En esta guía te cuento cómo entrar.
¿Por qué Borges desafía al adolescente de una manera que vale la pena?
Walter Kintsch (1998), en su modelo de comprensión textual, distingue entre textos que se entienden en el nivel superficial y textos que construyen un modelo de situación: el lector tiene que inferir, completar, imaginar.
Borges trabaja exactamente en ese nivel. Sus textos no dan toda la información. La omiten estratégicamente para que el lector la construya.
Un adolescente de 14 años que ya vivió incertidumbre, pérdida o asombro tiene más herramientas para leer a Borges de lo que parece. Lo que le falta no es inteligencia: es la puerta de entrada correcta.
Borges no le pide erudición al lector. Le pide que tolere no saber todo — y siga leyendo.
¿Qué textos usar primero?
Estas son las entradas que funcionan con adolescentes de 13 a 16 años:
- «El Sur» — un cuento con dos lecturas posibles (realismo y fantasía), protagonista joven, suspenso genuino. No requiere referencias filosóficas.
- «El hombre en el umbral» — estructura de historia dentro de historia, intriga, resolución abierta. Engancha sin necesidad de contexto.
- «El jardín de los senderos que se bifurcan» — para grupos de 15-16 años: ciencia ficción, laberinto, espionaje. Los chicos lo describen como «película».
- «Funes el memorioso» — para trabajar el concepto de memoria y percepción. El punto de partida emocional (un chico que recuerda todo pero no puede abstraer) es accesible.
Lo que no funciona como entrada: «La Biblioteca de Babel», «Pierre Menard», «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius». Son textos para lectores que ya tienen confianza con Borges.
No hay adolescentes que no puedan leer a Borges.
Hay docentes que abrieron la puerta equivocada.
Una segunda entrada, mejor elegida, cambia todo.
¿Cómo armar la primera clase?
El protocolo que funciona en consulta con docentes de lengua:
Empezar por la biografía breve: Borges era miope desde chico, memorizó libros enteros, vivió ciego sus últimos años. Eso ya genera algo.
Leer «El Sur» en voz alta, en dos sesiones si hace falta. No interrumpir para explicar.
Al terminar: «¿Qué pasó de verdad en ese cuento?» — la discusión sobre la ambigüedad es el texto mismo.
Recién en ese momento, introducir el concepto borgeano de realidad/sueño.
Cierre: cada alumno escribe una oración sobre qué eligió creer — ¿el final es real o soñado?
Graciela Montes (1999) documenta que la apropiación de un texto literario sucede cuando el lector puede tomar una posición propia frente a él. La pregunta «¿qué pasó de verdad?» instala esa posición antes del análisis formal.
El debate sobre qué es real en Borges ya es lectura literaria, aunque el alumno no lo sepa todavía.
¿Cómo conectar a Borges con la escritura?
Las tramas borgeanas tienen estructuras claras que se pueden imitar:
- Historia dentro de historia (marco narrativo): el alumno escribe un cuento que contiene otro cuento
- El final ambiguo: dos finales posibles para el mismo texto, el lector elige
- El objeto imposible: un objeto que existe en el cuento con propiedades contradictorias (el Aleph, el libro de arena)
Emilia Ferreiro (2001) sostiene que los lectores avanzados construyen su comprensión a través de la escritura: escribir como Borges exige entender cómo Borges construye. Es la mejor evaluación de comprensión literaria.
Lo más importante
Borges tiene textos para cada nivel lector. La clave es no empezar por los más complejos.
Una primera experiencia positiva con «El Sur» o «Funes» puede crear un lector de Borges para toda la vida.
Una primera experiencia con «La Biblioteca de Babel» sin contexto puede cerrarlo para siempre.
“La puerta de entrada a Borges no es la erudición. Es la curiosidad ante lo que no tiene una sola respuesta.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Desde qué año del secundario se puede trabajar Borges?
R:Desde primero o segundo año, con textos cuidadosamente seleccionados como «El Sur» o «El hombre en el umbral». La complejidad filosófica de «La Biblioteca de Babel» o «Tlön» se reserva para cuarto o quinto año, cuando hay más base lectora acumulada.
P:¿Cuánto contexto histórico-literario hay que dar antes de leer?
R:El mínimo necesario para que el texto tenga anclaje: quién era Borges, dónde vivió, qué lo obsesionaba. No más de 10 minutos. El exceso de contexto previo crea resistencia antes de que el texto hable por sí mismo.
P:¿Cómo evaluar la comprensión de Borges sin preguntas de múltiple choice?
R:Con producción escrita: que el alumno escriba el final alternativo que no eligió, o que narre el mismo evento desde el punto de vista del otro personaje. Eso evalúa comprensión inferencial sin reducir la ambigüedad borgeana a una respuesta correcta.
P:¿Borges es demasiado difícil para alumnos con dificultades lectoras?
R:Depende del soporte. Con lectura en voz alta del docente, discusión oral previa a la escritura y textos cortos bien elegidos, alumnos con dificultades de decodificación pueden acceder a la comprensión borgeana. El tema es no pedirles que lean solos un texto que todavía supera su nivel de fluidez.
P:¿Qué pasa si los alumnos dicen que Borges los aburre?
R:Es una señal de texto mal elegido o presentación poco activa. Cambiá el texto (probá con «El Sur» si habían leído «La Biblioteca») y agregá una actividad de escritura creativa anclada. El aburrimiento en literatura casi siempre es un problema de estrategia, no de autor.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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