Viste las marcas.
Y en ese momento algo se te partió por dentro.
No sabés si gritar.
No sabés si llorar.
No sabés qué decir.
Primero: respirá.
Esto tiene respuesta.
Las autolesiones — hacerse cortes, quemaduras o golpes sin intención de quitarse la vida — son más frecuentes de lo que se habla, especialmente entre los 13 y los 17 años.
Lo primero que hay que entender: no son manipulación. Son una forma de manejar un dolor emocional que el adolescente no sabe procesar de otra manera.
Esa distinción cambia todo. Incluyendo cómo respondés.
¿Por qué se autolesionan los adolescentes?
El DSM-5-TR describe las autolesiones no suicidas (NSSI, por sus siglas en inglés) como comportamientos que cumplen una función regulatoria: reducir tensión emocional intolerable, sentir algo cuando hay entumecimiento, o castigarse a sí mismo.
Daniel Siegel, en *Brainstorm*, explica que el cerebro adolescente tiene una capacidad de regulación emocional aún inmadura: el sistema límbico (emociones) está muy activo, pero el córtex prefrontal (que frena y regula) todavía no está completamente desarrollado.
La autolesión aparece cuando el adolescente no tiene otra herramienta disponible para bajar esa intensidad.
No se hace daño para lastimarte. Se hace daño porque no sabe cómo sobrevivir ese momento de otra forma.
No es culpa tuya.
No es manipulación.
No es que falló tu familia.
Es que hay un dolor que no encontró otra salida.
¿Qué es urgencia y qué no lo es?
Hay una diferencia clínica importante entre autolesiones no suicidas y conducta suicida. Esa diferencia no minimiza la autolesión — pero define el nivel de urgencia de la respuesta.
| Autolesión no suicida | Urgencia inmediata |
|---|---|
| Heridas superficiales, sin intención de morir | Heridas profundas que requieren atención médica |
| Adolescente dice que no quiere morir | Habla de morir, no querer existir o suicidio |
| Ocurrió antes pero el adolescente está estable | Primer episodio con alta angustia o desorientación |
| Puede hablar, está presente | Está muy disociado/a o no responde |
Si hay heridas que necesitan atención médica, o si el adolescente menciona querer morir: llamá al 135 (AR), 800-290-0024 (MX), 024 (ES) o 988 (US) de inmediato, o llevalo a urgencias.
¿Qué decir cuando lo descubrís?
Mi primer reacción fue decirle que era una locura y que cómo se me ocurría hacer eso. Después entendí que lo que necesitaba era que me quedara.
La primera conversación es la que más pesa. El adolescente probablemente tiene mucho miedo de tu reacción.
Mantenete calmado/a aunque por dentro no lo estés. El pánico del adulto aumenta la angustia del adolescente.
Empezá con presencia, no con preguntas: 'Estoy acá. No te voy a dejar solo/a con esto.'
Cuando estés más calmado/a: '¿Querés contarme qué está pasando?'
No preguntes 'por qué' en tono de reproche — preguntá '¿qué sentías cuando pasó?'
No hagas promesas de secreto. Sí podés prometer que vas a buscar ayuda juntos.
Lo que no decir:
- "Eso es una locura" o "estás loco/a".
- "¿Te das cuenta lo que me hacés pasar?"
- "Si seguís haciendo esto, te internamos".
- "Todo el mundo tiene problemas, no hay que hacerse daño por eso".
- "Prometeme que no lo vas a hacer más" — el adolescente puede prometer sin poder cumplir, y después sentirse peor.
¿Cuál es el siguiente paso?
Las autolesiones requieren atención profesional. No como urgencia psiquiátrica en todos los casos — pero sí como proceso terapéutico real.
Pedí turno con un psicólogo especializado en adolescentes esta semana, no en un mes.
Si no tenés acceso, el centro de salud más cercano tiene orientación en salud mental adolescente.
Informá al pediatra de referencia — puede coordinar el proceso.
No lo ocultés del otro progenitor o adultos de confianza relevantes: vas a necesitar apoyo.
Preparate para que el proceso sea de meses, no de semanas.
No vas a resolver esto solo/a.
No tenés que resolverlo solo/a.
Tu rol es sostener el vínculo y buscar la ayuda.
Lo demás lo hacen los profesionales.
Lo más importante
Las autolesiones son una señal de dolor, no de peligro inminente en todos los casos.
Pero siempre requieren atención profesional real — no solo conversación.
Tu primera tarea es quedarte calmado/a, escuchar, y buscar ayuda.
“El adolescente que se hace daño no necesita más consecuencias. Necesita que alguien se quede.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo/a.
Preguntas frecuentes
P:¿Las autolesiones significan que mi adolescente quiere suicidarse?
R:No necesariamente. Las autolesiones no suicidas y la conducta suicida son categorías clínicas distintas. La mayoría de los adolescentes que se autolesionan no tienen intención de morir — aunque es importante evaluar cada caso con un profesional, porque pueden coexistir.
P:¿Es frecuente que los adolescentes se autolesionen?
R:Más de lo que se habla. Estudios en adolescentes españoles y latinoamericanos estiman prevalencias de entre el 15% y el 25% para algún episodio en la adolescencia. La mayoría no llega a consulta. Que sea frecuente no lo hace menos serio.
P:¿Tengo que internarlo/a si descubro autolesiones?
R:No de forma automática. La internación se considera cuando hay riesgo inminente para la vida (ideación suicida activa, incapacidad de mantenerse seguro/a en el hogar). La mayoría de los casos se trata de forma ambulatoria con psicólogo y, en algunos casos, psiquiatra.
P:¿Qué hago si lo encuentro durante el episodio?
R:Mantenete calmado/a. Ofrecé presencia: 'Estoy acá.' Si hay heridas que necesitan atención médica, primero la atención médica. No amenaces ni reacciones con enojo en ese momento. Después del episodio, cuando ambos estén más calmados, es cuando se puede hablar.
P:¿Debo contarle a la escuela?
R:No de forma automática. Sí podés consultar con el orientador o psicólogo escolar de forma reservada — ellos tienen obligación de confidencialidad y pueden acompañar el proceso en el ámbito institucional. Hacerlo público sin el consentimiento del adolescente puede aumentar el estigma y dañar la confianza.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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